Como guía general —nunca como sustituto de la valoración médica— algunas señales que suelen motivar una consulta son: ronquido que ocurre casi todas las noches durante más de unas pocas semanas, pausas en la respiración observadas por un adulto, dificultad para respirar por la nariz de forma habitual, o cansancio y falta de concentración durante el día que no se explica por otras causas. Si observas alguna de estas señales, lleva a tu hijo o hija al pediatra para una valoración.